Neuroderechos

Guido Girardi: “La ley de neuroderechos permite que nadie intervenga, sin consentimiento, en tu intimidad”

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Chile se ha consolidado como la primera nación del mundo en promover una normativa específica para resguardar los neuroderechos, una iniciativa que busca anticiparse a los desafíos éticos y existenciales que plantea la neurotecnología. El proyecto, impulsado por el senador Guido Girardi y la Comisión de Ciencia del Congreso, tiene como objetivo central blindar la privacidad mental, la intimidad y el derecho a la identidad individual frente a la capacidad de nuevas herramientas para acceder directamente a la actividad cerebral.

De la captura de datos a la "neuroprogramación"

Según explicó Girardi, la sociedad ya vive en una realidad donde las plataformas digitales capturan datos para anticipar conductas y decisiones personales, desde elecciones políticas hasta la búsqueda de pareja. Sin embargo, la neurotecnología representa una frontera mucho más profunda y riesgosa. Trabajando junto al neurobiólogo Rafael Yuste, líder del proyecto BRAIN, Girardi advirtió que los nuevos dispositivos no solo pueden leer ondas cerebrales para conocer pensamientos y sentimientos, sino que tienen el potencial de acceder al inconsciente.

El peligro más crítico identificado es la "neuroprogramación": la posibilidad de que se inserten en el cerebro pensamientos, recuerdos o sentimientos que no pertenecen al individuo, alterando su libre albedrío sin que este lo perciba. El senador mencionó como ejemplo los avances de empresas como Neuralink, de Elon Musk, que ya desarrolla interfaces cerebro-máquina capaces de transmitir experiencias y emociones, lo que podría llevar a un escenario donde el cerebro se conecte a un "supercerebro" externo que controle las decisiones del sujeto.

Los pilares de la legislación: El cerebro como órgano sagrado

La propuesta legislativa chilena se articula en dos ejes fundamentales:

  • Reforma Constitucional: Modifica la carta fundamental para establecer que nadie puede intervenir la actividad cerebral de un ciudadano ni atacar su intimidad sin un consentimiento explícito, previo e informado.
  • Estatus Jurídico de los Datos Mentales: La ley propone un cambio de paradigma al otorgar a la información cerebral un rango de protección equivalente al de los órganos humanos. Bajo este marco, cualquier manejo ilícito o intervención no autorizada en el cerebro será sancionada penalmente como tráfico.

Un modelo global para el ciberespacio

Girardi enfatizó que esta ley no solo debe ser un estándar nacional, sino un modelo para ser replicado por las Naciones Unidas. El argumento es que los datos neuronales fluirán en el ciberespacio, un territorio sin fronteras físicas, por lo que se requiere una regulación global que dé señales claras a la industria tecnológica: la tecnología no puede ser utilizada para alienar al ser humano.

A pesar de los riesgos, la iniciativa no busca frenar el progreso científico. Por el contrario, se pretende asegurar que la neurotecnología se utilice con fines altruistas, como la recuperación de recuerdos en pacientes con Alzheimer o el tratamiento de patologías mentales y parálisis. Para Girardi, el desafío es colocar "guardarraíles" éticos que garanticen que el desarrollo tecnológico esté siempre al servicio de la dignidad y la autonomía de las personas.