El exministro de Salud de Chile, Jaime Mañalich, detalló cómo el país logró convertirse en uno de los líderes globales en la obtención de vacunas contra el COVID-19, asegurando dosis suficientes para toda su población en un tiempo récord. Según reveló Mañalich, la estrategia fundamental consistió en una decisión arriesgada por parte del presidente Sebastián Piñera: iniciar negociaciones y pagos cuando el desarrollo de los inmunizantes aún se encontraba en etapas muy tempranas.
El riesgo de la inversión temprana En marzo de 2020, cuando las proyecciones de los laboratorios indicaban que una vacuna podría tardar hasta un año y medio, el gobierno chileno decidió actuar de inmediato. El exministro relató que la instrucción del mandatario fue clara: “Aunque se pierda la plata, hay que hacerlo”. Esta política derivó en el "prepago" de vacunas a cuatro laboratorios con los que el país mantenía una relación de confianza previa, asegurando el suministro antes de tener certeza absoluta sobre su efectividad.
La clave de los ensayos clínicos en Chile Mañalich enfatizó que para asegurar la prioridad en la entrega, fue necesario involucrar activamente a la comunidad científica nacional. “Nosotros tuvimos que poner a Chile en disposición para que se pudieran experimentar estas vacunas acá”, afirmó el exministro, destacando el rol de la Universidad Católica de Chile (UC). Bajo el liderazgo del rector Ignacio Sánchez, se creó un consorcio de universidades que realizó las pruebas clínicas, particularmente con el laboratorio chino Sinovac, lo que generó un “compromiso insoslayable” por parte de los fabricantes para proveer dosis al país.
Un éxito calificado como "epopeya" A raíz de estas gestiones, Chile logró posicionarse en su momento como el quinto país a nivel global en vacunación per cápita, un proceso que Mañalich calificó como una “epopeya”. Con 4 millones de personas inoculadas y 35 millones de dosis aseguradas para sus casi 19 millones de habitantes, el exsecretario de Estado concluyó que el presidente “apostó y ganó”, diferenciándose de otras naciones que no tomaron el riesgo y quedaron rezagadas en la espera de suministros.
Mañalich recalcó que, ante el recrudecimiento de los contagios, la vacunación masiva se convirtió en la única esperanza real para controlar la pandemia en el país.